uno más y van...
Cumplir años en abril…
Es como otra cosa. Y aquí debiera
decir; quizás sea culpa de Francisco Canaro autor del tango “Tiempos Viejos”
-25 abriles, que no volverán
-25 abriles, volver a tenerlos
Si, cuando me acuerdo me pongo a llorar
Es como
que a pesar de ser una letra que, muestra una perdida de un tiempo pasado y quizás
fue mejor; hay una parte mía - ¿el ego? – quien me susurra al oído “los demás cumplen años en
otros meses, pero la referencia, es el mes de abril, ¿te das cuenta Luisito?”
Son
arianos los que van del 22 de marzo al 22 de abril, pero, el “corazón de
horma” del signo del Zodiaco, ¡no del parmesano ojo!, está en abril. Y con
el debido respeto a los nacidos en la “parte marzo” del signo; dice Google: “el
corazón de horma es la parte mas pura del queso, ya que no tiene corteza en
ninguno de sus lados”. ¿Me explico? Sigue susurrándome al oído ese tipo: “Don
Ego”.
Hace un
rato, estuve en la verdulería del barrio y vi un cajón de mandarinas criollas.
Sintonicé de inmediato diciéndome: “claro Pelusita estás en abril y vives en
Jujuy”
¿Emilia
-la verdulera- esas mandarinas criollas son las primeras que le llegaron y vienen
de Santa Clara?
Si “doncito”
me contestó
Nosotros
los “lucifuercistas”, cuando íbamos de comisión al Distrito San Pedro de la
vieja DEJ, y pasábamos por la finca de algún conocido en Santa Clara, nos
tiraban dos cajones de mandarinas directamente en la caja de la camioneta. Por
ello, hubiera tenido que agradecer a Dios volver a casa sentado en la “chata”
comiendo mandarinas tan ricas como las que comía en el Parque 9 de Julio
(Tucson), tomados de la mano con la “noviecita” caminando en zapatillas marca
Flecha.
Fue en abril,
pero ya del 2007 cuando trabajando en el Gasoducto Norte, como inspector de mi
especialidad, y en un día cualquiera del otoño cordobés que estábamos sobre el
tramo Quilino - Dean Funes, alrededor de nueve a diez personas integrantes de
una auditoria en medio ambiente.
“Tres
camionetas tres”, una para los auditores de medioambiente, otra para los técnicos
de la empresa constructora y otra para los inspectores de TGN. Y circulando
en caravana por “la traza o franja de servidumbre”, las camionetas se detenían
de vez en cuando para que los auditores, observaran mejor los detalles de obra.
Mientras
los técnicos deliberaban al respecto y, en un rapto de indisciplina de mi parte,
invité a Juancito (Jefe de Seguridad y Salud Ocupacional de la empresa), a su
compañera, técnica en Medio Ambiente y obvio a mi compañero de la inspección, a
guarecernos del sol en nuestra “chata” tomar un poco de agua mineral y comer
unas cuantas mandarinas criollas -made in Quilino- robadas en alguna de las
fincas productoras de las mejores mandarinas del norte cordobés.
“Pero
como, ¿y las de Santa Clara? otra vez el ego. Lo siento hermano, pero tengo como
testigos a los miembros de una auditoria, cuatro ellos y una ella, que éstas
mandarinas y en ésta ocasión; bajo un aplastante sol cordobés -casi 50 grados a
la sombra- son un elixir que llega a hacer maravillosamente soportable la ocasión.
TGN:
Transportadora de Gas del Norte


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